viernes, 25 de marzo de 2011

EXPOSICIÓN DE CLASE. 12/01/2011

MARGINACIÓN Y TERCERA EDAD.

“El mundo que los necesitó ayer, hoy los olvida”.


Principalmente, lo que me llevo de esta segunda exposición de clase, es la contraposición de ideas y realidades que me sugirió la misma; en el primer cuatrimestre de este curso, tuvimos una asignatura que se llamaba “Psicología de la Vejez” donde todo lo que hicimos fue corregir nuestro lenguaje y nuestra forma de expresarnos cuando hablábamos de personas mayores, y repetir una y mil veces que los mayores eran personas muy saludables, (fuera de los estereotipos que abundan en nuestra sociedad) y tan capaces como nosotros para desarrollar todo tipo de actividades.

La asignatura me gustó mucho, porque aprendimos muchas cosas nuevas de los mayores, desconocidas hasta entonces, pero creo que muchos de nosotros caímos en el error de irnos de un extremo a otro y pensar que ahora los mayores no tenían ningún problema y que todo era maravilloso para ellos.

Por ello, me he dado cuenta de la importancia y la necesidad de una educación integral en todos los aspectos y ámbitos, para que, una vez conocida la realidad en su totalidad, seamos capaces de discernir situaciones y quedarnos con el enfoque que más nos convenga (hablo en este caso de los mayores, pero obviamente esta idea es extrapolable al resto de colectivos e incluso a la política, la economía, la religión, y todo lo que tenga que ver con el posicionamiento humano en cualquier ámbito).

Esta exposición, como mis compañeras dejaron claro, se centraba en las personas mayores que son marginadas, que sufren fuertemente situaciones de soledad y abandono, sobre todo en el plano afectivo.

Actualmente, muchos de nuestros mayores viven en residencias especializadas en sus cuidados, porque sus familias, no pueden o no quieren hacerse cargo de ellos por diversos motivos; la realidad es que el ingreso en una residencia suele hacerse bajo promesas de temporalidad o continuas visitas y al final, el mayor acaba viendo a su familia mucho menos tiempo de deseado.

Es este hecho, el que desencadena las sensaciones de soledad y abandono, que unidos al bajo número de profesionales que atienden a estos mayores en la residencia, acentúan esos sentimientos mucho más, llegando a hacer serias mellas en la autoestima y las ganas de vivir de las personas mayores.

Una vez más, (y ya me da hasta coraje) tenemos que volver siempre a la misma idea, y es el principal problema que dificulta nuestra intervención: el dinero, o más bien, la falta de éste, que aquí concretamente debería destinarse a contratar técnicos cualificados que les proporcionaran a los mayores no solo los cuidados que necesiten físicamente, sino esos cuidados emocionales, de cariño, escucha activa y sobre todo de compañía que también son imprescindibles para una persona; por supuesto, volver a comentar que la Ley de Dependencia sería una alternativa muy buena al internamiento del mayor en un centro si funcionara bien y no fuera algo meramente asistencialista y al servicio de unos votos electorales.

Una cosa está clara, en la sociedad en la que vivimos, ser mayor “es una mierda”; ya no sirves para nada, nadie te respeta, eres un estorbo y le quitas mucho tiempo a la gente que te rodea; nadie quiere llegar a ser mayor, porque lo que vemos nos asusta. Hemos pasado de una cultura donde el “consejo de ancianos” era algo vital y el mayor era una figura importante y muy reconocida, a una sociedad en la que el mayor no sirve para nada y solamente se le considera una “carga social”.

Gracias a Dios, creo que hay un “rayo de esperanza” en este tema de la carga social, y es que si algo bueno ha traído la reforma de la ley de pensiones y el alargamiento de la edad de jubilación es pensar que cada vez habrá más puestos de prestigio y de poder ocupados por personas mayores, que ya tienen más de 65 años y todavía no se han jubilado. El ver diariamente a estas personas en el poder, creo que poco a poco hará que las volvamos a tener en cuenta y volvamos inconscientemente a tomarlas más en serio, pues veremos a estos mayores “al mando” de importantes empresas y con altos cargos, con lo que las admiraremos y respetaremos más de lo que lo hacemos actualmente.

Para concluir, me gustaría citar una frase que escuché hace poco: “Toda sociedad genera su marginación y la manera de darle respuesta. Por el análisis de esa respuesta conocemos el grado de desarrollo económico y tecnológico del país en cuestión, además de la cultura, los valores y la ideología imperante”.

De momento, nos toca a nosotros seguir cubriendo la “mierda” que deja la sociedad en la que vivimos, y nos toca a nosotros darle un tipo de respuesta a esas necesidades que la misma sociedad genera; como siempre, tendremos las manos atadas en el tipo de respuesta, pues nos vendrá impuesta o muy delimitada por las “altas mentes pensantes” cuya prioridad segurísisimo que es ayudar al más necesitado; ahora, eso sí, si por ejemplo nuestra sociedad y gobierno nada más que nos dejan hacer talleres y actividades lúdicas con los mayores como forma de “ayudarlos”, tengo claro que yo personalmente haré los mejores talleres y actividades lúdicas en intervención socioeducativa para personas mayores, trabajando la autoestima, la independencia, la realización de las actividades de la vida diaria, los juegos de ocio y tiempo libre, el aseo y la higiene persona, etc. Mis talleres tendrán una finalidad, servirán para algo y no solo para contentar al tío que me esté dando el dinero.

Como educadores y trabajadores sociales no se nos puede olvidar que tenemos que darle una línea de coherencia a nuestros programas y actividades, jugando muy bien nuestras cartas para contentar a los de arriba, y hacer algo de provecho y utilidad con los de abajo.

lunes, 21 de marzo de 2011

CUARTA CONFERENCIA 21/03/2011

LOS PROGRAMAS DE TRATAMIENTO FAMILIAR.

Pilar Fuentes Pérez

No sé si será por el estado anímico de frustración que me invade estos últimos días, por el agobio y el continuo trabajo al que me somete la carrera o por la vida en general, pero esta conferencia no me ha arrojado mucha luz acerca de cuales son las actuaciones REALES que nos proponen los programas de tratamiento familiar.

Lo único que he sacado en claro de esta cuarta conferencia, es que en un mundo utópico donde la ley se cumpliera en todos sus objetivos y propuestas, los equipos de tratamiento familiar atenderían a todos los menores en riesgo social, e incluso se haría un seguimiento individualizado de los casos de embarazos y niños que no van a clase, y en definitiva, el mundo sería genial y todos tendríamos muchos menos problemas.

¿La realidad? Como siempre una pantomima de lo que debería ser.

Según nos ha explicado Pilar, la meta del programa de tratamiento familiar (PTF), es preservar la integridad de las familias evitando la separación de los menores, y conseguir el máximo número de casos de reunificación familiar (si se ha valorado que es la mejor alternativa).

También en la teoría, las familias deberían llegar a los PTF derivados de los Servicios Sociales comunitarios, previa petición por parte de las escuelas de una intervención a ciertos casos. De este modo las familias en “riesgo moderado” serían derivadas a los PTF, y las familias en riesgo alto, al servicio de protección de menores; repito, en la teoría...

Pilar no ha tocado para nada cómo es la realidad (información que he echado en falta en esta conferencia), pero tampoco es necesario ser un lince para averiguar al menos algunas de esas realidades. Para empezar, bajo mi punto de vista el marco legislativo en el que se encuadran los PTF es muy ambicioso, y está bien que por ejemplo quieran dar un seguimiento durante el embarazo a todo tipo de madres y familias, pero vamos a ver: si por desgracia en esta sociedad hay 1000 casos que por su riesgo, desadaptación y/o exclusión son eminentemente prioritarios al de cualquier familia normalizada... ¡Céntrate en la gente que de verdad lo necesita! ¡No hagas una ley al servicio de una población que no se encuentra en situación de exclusión y preocúpate por erradicar estos casos! Una vez que lo hayas logrado, atiende a esas mujeres, pero solo cuando puedas tener la cabeza bien alta y decir que has solucionado otros muchos casos de prioritarios.

Además, Pilar ha asegurado que una familia entra en un PTF de forma VOLUNTARIA, y ahí veo otra gran incongruencia. Estamos hablando de familias que por norma general no tienen muy asimilado lo que son las normas sociales y de comportamiento, que en su casa no existe una preocupación real por la educación y la formación, ni por la correcta asimilación de habilidades sociales o los valores morales básicos. Creo que la incorporación de las familias en estos programas no debería de ser algo “voluntario” pero tampoco algo coercitivo como la conocida frase de: “si no vienes te quito a tus hijos”.

Creo que ya sabemos ampliamente (por las experiencias que otros han tenido antes que nosotros) que esos métodos no son los más adecuados. Bajo mi punto de vista se debería ante todo entablar una relación de confianza entre el profesional y la familia, y mediante visitas domiciliarias, ir haciéndoles entender la situación en la que se encuentran y lo que es mejor para ellos, practicando ante todo la asertividad.

En el caso de que la situación comience a normalizarse y el equipo de tratamiento familiar pueda dar un informe positivo de la situación, veo indispensable el seguimiento (cosa que según Pilar nos ha contado, se deja en manos de los comunitarios); los ETF no realizan ningún seguimiento posterior con la familia a la que han atendido, y bajo mi punto de vista esto es un fallo muy gordo del servicio, pues si ya de por sí es difícil conocer medianamente bien a una familia que te va a mostrar su mejor cara en las visitas domiciliarias, un seguimiento “inesperado” de la situación una vez que “todo está bajo control” ayudaría muchísimo a averiguar si de verdad la intervención ha dado sus frutos.

Pilar trabaja actualmente en un programa de tratamiento familiar en Polígono Sur, zona con necesidades de transformación social con graves problemas (como ya hemos nombrado en muchas ocasiones) de pobreza grave y marginación, elevados índices de absentismo y fracaso escolar, carencias formativas, etc. y un detalle que me ha parecido curioso de su exposición y en el cual no había reparado anteriormente, es que en Polígono Sur, las campañas preventivas o de escolarización, están dirigidas A LOS MENORES; no a sus padres ni sus familias, sino a ellos mismos, lo que demuestra una vez más el rápido y obligado crecimiento psicológico al que estos menores, por sus circunstancias sociales, se ven obligados a asumir.

En otro orden de cosas, la charla de Pilar, como dije al principio me ha desilusionado un poco; no por su exposición, sino que más bien ha sido una desilusión por el sistema; en el día de hoy ya he tenido unos cuantos palos a este respecto y creo que este ha sido “la gota que colma el vaso”. A primera hora, en las prácticas, el profesor me ha dicho claramente y sin miramientos que en un futuro tendremos que realizar proyectos en base a unas subvenciones, y que según los requisitos que se nos exijan tendremos que trabajar con un colectivo u otro y de una determinada manera para que nos den la ayuda económica. ¿Qué ocurre? Pues que esas líneas que te obligan a que sigas, están sumamente politizadas en lo que son “temas de conciencia social” en el momento actual (igualdad de género, promoción de la salud, salud mental, etc).

En definitiva, te exigen que trabajes con lo que el gobierno quiere que trabajes; nadie realiza proyectos para intervenir con personas sin hogar, por ejemplo, porque esas personas no interesan en absoluto a nadie.

Otro ejemplo, nos lo ha dado Pilar hoy, presentándonos el caso de un divorcio en una pareja con hijos por malos tratos del hombre hacia la mujer. El caso se resolvió mediante una orden de alejamiento y la separación de la pareja; la mujer vive con sus hijos y está rehaciendo su vida, pero, ¿qué pasa con ese hombre? Sigue siendo un “maltratador” y a nadie parece interesarle qué pasa con él, como se le puede ayudar y hacer que aprenda a relacionarse con los demás sin tener que recurrir a la violencia. A nadie le interesa, porque lo que nos han metido en la cabeza es qué las “necesitadas” son las mujeres maltratadas, y que los hombres solo son maltratadores sin escrúpulos, ellos no importan, (aunque puedan presentar problemas psicológicos graves o tengan una gran carencia en la forma de comunicarse y en la adquisición de habilidades sociales).

¡Ojo! No estoy diciendo que esté a favor del maltrato ni que piense que no es un tema importante, al contrario; mi crítica va dirigida a la falta real de preocupación social por las personas, bajo aparentes palabras de respeto y tolerancia con la que últimamente nuestros políticos se llenan la boca.

Para terminar, decir que una vez más ha salido el tema de la falta de delimitación profesional de los trabajadores y educadores sociales en la práctica real, que hace que “se pisen” en sus funciones; el educador social en los PTF (en este caso Pilar), se ocupa de intervenir en la escuela, los hogares, en la orientación laboral y formativa y en el disfrute y adecuado uso del ocio y tiempo libre, asumiendo a veces funciones que no son de su competencia pero que “así se fijan en los equipos de trabajo”.

La exposición de Pilar me ha parecido bastante utópica y teórica, haciendo siempre referencia a “los manuales” que ella utiliza para intervenir y aunque cuando comencemos a trabajar todos vayamos con nuestro manual bajo el brazo, quiero creer que la práctica y el rodaje nos harán preocuparnos más por la persona en concreto y su situación y que nuestra prioridad no será encajar por ejemplo el modelo sistémico en una familia sea como sea; lo que quiero decir es que la teoría está bien tenerla en cuenta, pero no podemos querer llevarla a la práctica sea como sea.

Como ya he dicho antes, he echado en falta en estos PTF un seguimiento de los casos que se “solucionan”; solamente existe una derivación a los comunitarios cuando los PTF ya han resuelto la situación, pero bajo mi punto de vista, son estos profesionales que conocen a la familia y han estado acompañándola durante todo el proceso los que deberían continuar ese seguimiento, pues ellos mejor que nadie podrían atisbar lo que a los comunitarios (por no conocer el caso) se les pueda escapar.

Será que hoy es lunes o que cada vez me voy acercando más a la “cruda realidad” pero estoy bastante desanimada con respecto a nuestro futuro profesional, y me hierve la sangre pensar que tendré “las manos atadas” en muchos aspectos y no podré hacer las cosas que realmente me gustarían; además tengo miedo de no estar a la altura de las situaciones, o que el trabajo diario y las intervenciones que realice me desborden y termine haciendo míos los problemas de los demás... Me encanta esta profesión pero muchas veces pienso que no seré capaz de afrontar esta otra realidad y seguir creyendo en las personas...

En fin, será que hoy es lunes.

martes, 15 de marzo de 2011

EL FIN DE LAS REUNIONES GRUPALES... DE MOMENTO!

Ayer tuvimos la “última” reunión de grupo antes de la exposición, en la que terminamos de perfilar algunos aspectos del trabajo y sobre todo nos dedicamos a poner en pie la exposición para mañana día 16.

En esta entrada, pretendo hacer una síntesis de todo lo aprendido en las tres últimas reuniones del grupo, evaluando el proceso de aprendizaje que personalmente he tenido y comentando un poquito qué me ha parecido este trabajo y este tema (el absentismo) en concreto.

Creo que al haber realizado este trabajo he aprendido cosas mucho más allá de qué pasa cuando un niño es absentista, qué es lo que conduce a esta situación, cual es el papel del educador social, etc. ya que este tema para mí estaba un poquito “estereotipado” en las típicas respuestas que cualquiera puede dar cuando preguntas por él.

Ahora sé que el hecho de que un niño sea absentista implica una dificultad mucho más allá de lo evidente, y es que el trabajador social o el educador social, (por ejemplo cualquiera de nosotros en un futuro no muy lejano), se está enfrentando no solo a un menor que no le da importancia a la educación (ojala fuera solo eso) sino que se está enfrentando además a una familia con problemas de muchos tipos, y uno de esos indicadores por los que ha “saltado la alarma” es el absentismo, pero es solo uno.

Otra idea que me ha resultado muy interesante descubrir a raíz del trabajo grupal, es la consideración del absentismo como un tipo de maltrato que sufre el menor. Y aquí me quiero detener. Al principio no entendía muy bien esta idea, pues pensaba que se refería a que un menor era absentista porque era maltratado en su casa; cuando comenzamos a profundizar en el tema, caí en la cuenta de algo muy evidente y que a la vez me hizo sentirme algo estúpida y pensar en todo lo que me queda por aprender para ser una trabajadora y educadora social “medianamente decente”, y es la siguiente frase: existen muchos tipos de maltrato, no solo el maltrato físico.

Al comentar mis compañeras que el maltrato infantil era una de las problemáticas fundamentales de los menores absentistas, no conseguí entender la idea y entramos en un pequeño debate sobre lo que querían decir al respecto, hasta que por fin caí en esa evidencia tan poco evidente para mí.

Un menor absentista, es un menor que no va a la escuela (bien porque “se pierde por el camino”, bien porque sus padres no lo llevan) y eso, es un maltrato emocional de los padres hacia el menor, pues le están privando de su derecho de asistir a clase, formarse y tener opciones de futuro, o simplemente no se están preocupando por educarle e interesarse en las cosas relacionadas con el colegio, de tal forma que si el niño fuera absentista “por deseo propio” éstos, al estar en contacto con los profesores, lo detectarían en seguida y le pondrían remedio al asunto.

Creo que a raíz de esta idea puede surgir un debate interesante mañana en clase, si hay gente que, como yo, piensa directamente en el maltrato físico solamente.

Aquí lo dejo, pues sino terminaré por abordar cuestiones que quiero dejar para comentarlas después de la exposición; por último, acabar con una última reflexión, y es que para mí, este trabajo en concreto y la asignatura en general me está haciendo cambiar el modo en que tenía de ver la realidad, los problemas sociales y las situaciones de exclusión, pues antes las veía como hechos aislados, antes pensaba que el absentismo era un problema concreto, que tenía su modo de ser intervenido y su forma concreta de hacer las cosas.

Después de este trabajo y de lo que llevamos de curso, veo cada día más claro la importancia del tiempo, tiempo real que tienen que tener los educadores y trabajadores sociales para dedicar a cada una de las personas o familias que tiene unas necesidades específicas, pues como dije anteriormente, el absentismo, la violencia o los problemas de conducta, son solo la punta del iceberg, debajo del cual se esconde un entramado mucho más grande que es en el que hay que focalizar la intervención.

miércoles, 2 de marzo de 2011

CONFERENCIA III. TRATAMIENTO FAMILIAR.

LA INTERVENCIÓN DESDE SERVICIOS SOCIALES COMUNITARIOS.

“Los servicios del programa lo hacen las personas”

Esta tercera conferencia debo decir que me ha parecido estupenda en su metodología. Creo que es la primera conferencia en la que las ponentes no se limitan a exponer un power point (información que en mayor o menor medida, es accesible a todos nosotros hoy en día por internet), sino que además, estuvo llena de anécdotas, casos reales y mucha, muchísima información práctica.

Las ponentes supieron transmitirnos con muchísimo entusiasmo su dedicación de cada día a su trabajo en los Servicios Sociales y además, nos hicieron partícipes de sus experiencias, dándonos consejos para afrontar las situaciones más crudas y las maneras más óptimas y viables en la resolución de los posibles conflictos que pudieran surgir en las entrevistas (en este caso con las familias).

Creo que en esta conferencia se ha abogado mucho por el debate y “lo que iba surgiendo”, siendo algo muy enriquecedor para nosotros, pues continuamente podíamos preguntar dudas que nos eran respondidas desde la más pura experiencia práctica. Creo que las profesionales que vinieron a exponernos el tema del tratamiento familiar desde los Servicios Sociales Comunitarios son dos mujeres muy formadas, y muy competentes pero sobre todo con una gran humanidad que hacía que nos motiváramos con todo lo que contaban y sobre todo por cómo lo contaban.

De su exposición me llamó mucho la atención el punto de vista de las dos ponentes hacia temas tan criticados en clase como la Ley de Dependencia (muy útil aparentemente en su formulación pero con poca viabilidad y puesta en práctica actualmente debido a la falta de recursos, sobre todo económicos y humanos para hacer eficiente su uso).

Las ponentes aseguraron que la Ley de Dependencia “se hace un servicio muy importante” si bien es cierto que en muchos casos la gente no llega a recibir esa ayuda por su alarmante prolongación en el tiempo hasta el momento de su concesión. Las profesionales, además, resaltaban la idea de que era necesaria una formación complementaria para los técnicos socio-sanitarios que se encargaban de atender a las personas mayores y con discapacidad; es necesaria una formación en habilidades sociales para poder manejar posibles situaciones difíciles, como el fallecimiento de la persona, ya que estamos tratando con seres humanos y por tanto el cariño y la confianza, esos lazos de unión tan fuertes que se crean, en algún momento se tendrán que romper y los técnicos, según aseguraban las ponentes, no están preparados en muchos casos para hacer frente a esas situaciones llegando a provocar incluso bajas por depresión.

Bajo mi punto de vista, la realidad es bien distinta pues ya de por sí, si es difícil que esas ayudas lleguen, aún lo es más pretender que se invierta en formación para los técnicos, aunque me parece idea muy interesante en la que no había reparado hasta ahora.


Las ponentes, trabajan dentro del CORE, concretamente en un organismo llamado PAFI (programa de atención a la familia e infancia), llevando a cabo programas de tipo preventivo por norma general aunque también atienden a familias en situación de riesgo social.

Los obstáculos para mejorar estos servicios, son principalmente problemas de tipo económico y de inversión; no hay dinero para invertir en más profesionales, además de que “no interesa”. Por lo visto en este país solo interesa invertir en políticas sociales que sirvan como futuros votos y maneras de obtener el reconocimiento de la población. Los que menos tienen y los más necesitados de ayuda, terminan excluidos y sin medios para vivir o sencillamente muertos. La población en exclusión, más bien debería llamarse población “sin voz ni voto”.


De todo lo comentado durante la ponencia, cada vez abogo más por la necesidad de “salir del despacho” y entrar en las casas; son imprescindibles las visitas domiciliarias a las personas con necesidades y de la misma forma, se hace indispensable la cohesión entre los distintos organismos y el apoyo en red entre instituciones. Así, creo que se ahorrarían muchos dolores de cabeza y se conseguiría coordinar mucho mejor los distintos equipos de trabajo sin solapar las actuaciones de otros, atendiendo los problemas de forma integral.

Aquí me gustaría hacer un inciso, y remitirme a la ya conocida idea de “los parches”; si ese es nuestro futuro, (el poner parches aquí y allá) y ya hemos dejado claro que una sola persona lo tiene muy difícil para dar solución a todas las causas de la exclusión, este método en red podría suponer una alternativa, ya que mediante la coordinación entre todos, cada uno desde nuestro ámbito podríamos poner el parche que nos corresponde, el que “tenemos en nuestro cajón”, pero siempre desde la coordinación, pues sino, volveríamos a estar en un círculo vicioso en el que más que ayudar, incordiamos.

Por último, creo que es conveniente resaltar la excesiva extensión que tuvo la conferencia (desde las 18.30h. de la tarde hasta casi las 21.00h. de la noche); bajo estas circunstancias se hace imposible la concentración (tanto por nuestra parte como por parte de las ponentes), y personalmente, me pareció una falta de respeto que la gente se fuera yendo poco a poco y acabáramos un 15% de los que empezamos, aunque por otro lado es totalmente comprensible, porque no hay cuerpo humano que aguante la escucha activa durante 150 minutos sin parar.


Se han escuchado desde entonces muchas críticas a la conferencia, que si era muy anecdótica, que si no transmitieron ningún conocimiento, etc. Bajo mi punto de vista, las ponentes nos dieron las claves con las que afrontar una futura intervención; no respuestas ni patrones de conductas universales, porque no los hay, pero sí una forma humana de entender nuestro trabajo y de cómo manejar los pocos recursos que tenemos siempre teniendo como referencia EL BIENESTAR DE LAS PERSONAS con las que trabajamos.

Creo que nadie en toda la clase puede presumir de que ya tiene esas competencias adquiridas y de que no le están contando nada nuevo, y bajo mi punto de vista deberíamos criticar menos y aprovechar más estas oportunidades de conocer qué se está haciendo en la vida real y cómo se está haciendo, pues en cuanto salgamos a la calle, lo primero que haremos TODOS es fijarnos en qué hacen los demás y aprender de ellos.

TRABAJO GRUPAL

Segundo y tercer encuentro. 1 y 2 de Marzo de 2011.

Tanto la tarde de ayer, día 1, como la mañana de hoy, día 2, la hemos invertido en continuar elaborando nuestro trabajo sobre el absentismo escolar.

De estos dos días debo señalar algo que me tiene un poco preocupada con respecto al trabajo, y es la enorme cantidad de información que estamos manejando; hoy más que nunca me he dado cuenta de que buscando superficialmente cualquier cosa, salen miles de leyes, artículos, decretos, proyectos y experiencias sobre el absentismo de multitud de autores. Sea lo que sea lo que tú quieres hacer y sea cual sea el enfoque que le quieras dar, ya hay alguien que lo ha hecho antes.

En estos dos días, hemos ido confeccionando la delimitación conceptual del trabajo y la legislación a nivel internacional, estatal y autonómico en materia de menores (sobre todo a nivel autonómico hemos focalizado en los menores absentistas); así mismo hemos comenzado a recopilar información sobre la evolución histórica de los menores absentistas en el Polígono Sur (destinatarios de nuestro caso práctico).

Personalmente, empiezo a estar un poco agobiada y perdida; primero, por esa gran cantidad de información que nos satura; a mí todas las cosas que leo me parecen cosas interesantes de saber y me gustaría exponerselo a mis compañeros, pero sé que tengo que seleccionar, lo que no sé es como hacerlo.

En segundo lugar, sé perfectamente que el tema del absentismo es un tema conocido, no es nada nuevo, y menos aún si nuestro caso práctico se va a enfocar al Polígono Sur, ampliamente conocido por todos (sino físicamente, si por proyectos y trabajos), y por ello me da miedo que nuestra exposición pueda resultar aburrida y "más de lo mismo"; que caigamos en volver a repetir las ideas que tenemos preconcebidas y por más vueltas que intento darle para realizar una exposición innovadora y entretenida, no encuentro mucho de donde tirar.

Espero que la tutoría de la semana que viene me aclare algunas de estas dudas, de momento, aquí lo dejo.

jueves, 24 de febrero de 2011

TRABAJO GRUPAL

Primer encuentro. 24/02/2011

Hoy hemos tenido la primera reunión grupal para realizar el trabajo de grupo propuesto en la asignatura. Mi grupo está formado por María Baena, Itziar-Schaula Alises, Ana Cristina Gómez y por mí, Elena Díaz. Nuestro tema se centra en el absentismo escolar y en la reunión de hoy hemos visto muy brevemente los contenidos del trabajo.

La reunión ha durado aproximadamente media hora por lo que no hemos entrado mucho en materia sino que simplemente hemos lanzado ideas acerca de qué cuestiones podríamos y nos apetecería abordar.

Ha habido un pequeño intercambio de opiniones sobre si era adecuado o no abordar el tema de la legislación en materia de menores absentistas (sobre todo a nivel internacional) ya que como hemos visto en clase textos como la Carta de los Derechos Humanos, la Carta Social Europea o los Objetivos de Desarrollo del Milenio son propuestas que generalmente se quedan en el papel y apenas se están llevando a la práctica.

También hemos estado hablando de la posibilidad de realizar una entrevista a una educadora social a la cual tenemos acceso, para que nos cuente qué se está haciendo desde la Asociación Entre Amigos en materia de Menores Absentistas en el Polígono Sur y enfocar el trabajo desde el proyecto de La Caixa en el Polígono Sur.

Como ya he dicho no hemos profundizado mucho en la materia y hemos propuesto otra reunión para el 1 de Marzo, día en el cual nos volvamos a ver con la bibliografía que hayamos encontrado por delante y así comenzar a trabajar.

Sinceramente creo que este tema es bastante complejo y amplio y que deberíamos enmarcarlo en un contexto y espacio determinados. Personalmente la idea de "jugar" con el proyecto de La Caixa me parece muy interesante pero antes tenemos que analizarlo en profundidad para ver realmente si se ajusta a nuestras exigencias.

domingo, 30 de enero de 2011

Conferencia II. Los Centros de menores.


Los derechos de Niño, la Carta Social Europea, los Objetivos de Desarrollo del Milenio... legislaciones tan utópicas a las que no debíamos renunciar como vimos en la última clase de intervención, son pisoteadas y abandonadas en los Centros de Menores.

Verdaderamente los testimonios que hemos podido escuchar en el vídeo hablan por sí solos y creo que no merece la pena hablar de cómo se administran o cómo se organizan los centros de menores, ya que está claro que detrás nada es lo que parece.

Menores sin familia, sin una red de apoyo social que velara por ellos y los defendieran, siendo menores de edad y casi sin conocer sus derechos, eran maltratados y explotados dentro del centro, castigados cruelmente y tratados peor que a los animales. Si esa situación se diera actualmente en una familia, nos echaríamos las manos a la cabeza sin pensarlo ¡Dios mio, pero si actualmente un padre no puede ni ponerle la mano encima a su hijo por miedo a que éste le denuncie por maltrato!

Creo que hemos llegado a un punto exagerado. Los hijos chantajean y amenazan a los padres y estos, no pueden hacer nada porque si no, les pueden acusar de maltratadores y claro, quitarles a su hijo. Pero ¿para que? Para llevarlos a un sitio mejor donde no tengan que sufrir la tiranía que hay en su casa por supuesto... ¿Verdaderamente eso es lo que encuentran, o solo son llevados a un sitio donde lo único que van a vivir es un horror y una miseria increíble, donde lo único que hay son castigos, abusos y vejaciones continuas y de todo tipo?

¿Así que sociedad estamos creando? Unos futuros adultos sin almas ni sentimientos, sin una pizca de humanidad mas que resentimiento hacia sus padres o hacia todo el mundo en general por no haber sido socializados en un ambiente de amor y cariño, donde el fuesen felices.

No tengamos ahora la poca vergüenza de decir “que mal esta el mundo, que mal esta la juventud”. Nosotros nos lo hemos buscado. Cada día estoy más convencida de que la socialización primaria y la educación que se le da al niño en sus primeros años de vida, lo que ve y reproduce, las conductas que observa y todo lo que pasa a su alrededor son los modelos que él interioriza y adopta como válidos.

La culpa no es sino de todos. Si queremos un mundo mejor, vamos a preocuparnos en formarlo y no en echarle las culpas a los otros, especialmente a los jóvenes. Indiscutiblemente, cada uno tiene una personalidad y un interior que lo encamina hacia un determinado futuro y una determinada forma de llevar a cabo su vida, pero como ya he dicho, esa socialización que recibimos en la infancia nos “delimita los caminos menos malos” para dejarnos a nosotros decidir cual de ellos queremos tomar.

Vistas las diferencias entre los centros de menores y el acogimiento familiar, ni que decir tiene cual de las dos opciones me parece más correcta, aunque el acogimiento sea más difícil de llevar a cabo por las pocas familias dispuestas a acoger que existen. Con respecto a los centros de menores creo que se debería llevar a cabo una limpieza bastante exhaustiva de responsables a cargo y educadores de dichos centros en general.

Alguien tiene que luchar por los derechos de esos niños que no tienen a nadie, y esos tenemos que ser nosotros los educadores y trabajadores sociales; esos niños, no tienen familias que se preocupen por salvaguardar su bienestar, pero ello no los hace peores personas, al contrario, creo que dada su situación, deberían ser integrados en un centro que fuera como una gran familia, donde pudieran interactuar los unos con los otros, tener a su disposición psicólogos, terapeutas, y educadores cada vez que los necesitaran y pudieran crecer equilibrados mentalmente y sintiéndose satisfechos y a gusto con su vida.