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domingo, 30 de enero de 2011

Concepto de Inadaptación Social

AMORÓS Y AYERBE.

Intervención educativa en inadaptación social (2000).

Inadaptación: manera no constructiva, no adecuada a las necesidades de los sujetos y de los grupos en las relaciones de los sujetos-grupos y los entornos en que viven. Es un proceso multidimensional, ya que abarca o puede abarcar dimensiones corporales, afectivas, cognitivas, sociales y laborales en esas inadecuadas relaciones de los sujetos que interactúan frecuentemente con situaciones de marginación, exclusión o sufrimiento.

Proceso de inadaptación: recorrido histórico y vital que atraviesan sujetos y grupos cuando se adentran de manera intensa y duradera en la inadaptación social.

“La persona no puede vivir y menos desarrollarse adecuadamente sin un intercambio aceptable con su entorno. La adaptación para el ser humano es esencialmente adaptación a un medio humano.

Con estas características por tanto, la intervención debería ser una acción multidimensional e idiosincrática, tanto en los sujetos como en el medio, que interviniera no solo sobre aspectos cognitivos, afectivos o sobre las relaciones del sujeto, sino también sobre sus aspectos familiares, escolares, y de inserción social y laboral.

A la hora de confeccionar un proyecto de intervención no podemos olvidar:

- No se pueden admitir cono fundamentación válida de un proyecto de intervención educativa las interpretaciones de las personas en las que el mismo niño, joven o adulto esté ausente como sujetos de experiencia, significación, cognición o proyección.

- La persona no puede ser asimilada a un objeto. El supuesto básico de toda intervención es la posibilidad de que los sujetos y grupos, mediante la ayuda social y educativa, puedan resistir y trascender muchas circunstancias, desarrollar proyectos, etc.

Villars considera que los casos graves de inadaptación, normalmente recorre un itinerario jalonado de sucesivos fracasos: familiar, escolar, laboral, etc. parte del presupuesto de que en cada período de evolución, la organización de la personalidad se opera en función de los principales esquemas de actividades del sujeto, los cuales están en función del medio en que se desarrollan: la familia, la escuela y después el medio laboral.

El proceso de inadaptación social atraviesa por dos fases:

- Inadaptación objetiva: unida a condiciones desfavorables en una sociedad injusta, se da cuando el sujeto empieza a desarrollar conductas inadaptadas, comportamientos desviados, pretendiendo conseguir bienes proclamados, como el dinero, mediante medios ilícitos. En esta etapa no se supone que existan alteraciones o estructuraciones peculiares de la personalidad. Ante el medio carencial el sujeto puede iniciar diferentes tipos de “adaptación”:

* Conformismo pasivo

* Conducta antisocial

* Retirada

- La inadaptación subjetiva: empieza a manifestarse cuando las instituciones protectoras y correctoras intervienen. Éstas, que no atienden adecuadamente a las necesidades vitales del sujeto, profundizan en el conflicto, personalizándolo e institucionalizándolo, y de este modo se producen alteraciones en el comportamiento y la personalidad del inadaptado, pero como consecuencia del proceso.


Los referentes que estos autores utilizan para definir el concepto de inadaptación son:

- Referente normativo: priorizan las normas, valores y símbolos de la sociedad, que son adquiridos en la socialización primaria y secundaria del individuo. Una persona que no siga estas pautas de comportamiento, sería una persona inadaptada.

- Referente aptitudinal: asegura que la base de la inadaptación está en el sujeto concreto, y en sus aptitudes, inteligencia, motricidad, etc.

- Con la referencia centrada en la especificidad humana: la inadaptación afecta a la capacidad de construir proyectos o de llevarlos a la práctica

- Con la referencia centrada en la interacción ambiente-sujeto: la inadaptación se define por una mala relación, una relación conflictiva, distorsionada, no enriquecedora entre el sujeto y el medio.

Por tanto, al hablar de inadaptación hay que tener en cuenta no solo la base definidora del comportamiento inadaptado o en marco de referencia que se cree el mismo sujeto, sino también el contexto social en el que se da, las características del individuo que manifiesta el comportamiento, las consecuencias de sus acciones o de su situación, los sujetos afectados por el comportamiento, y los encargados sociales de evaluar el mismo.


¿Que factores influyen en una persona para que se convierta en inadaptada social?

- Unas relaciones no adecuadas entre el sujeto y el entorno.

- La permanencia o duración prolongada de unas relaciones defectuosas o inadecuadas, o el riesgo de que se llegue a una situación permanente de insatisfacción o conflicto. Según Villars la desadaptación no tendría los rasgos de duración, intensidad y dureza que caracterizan a la inadaptación.

- Una inadecuada vivencia y/o utilización de los recursos subjetivos y del mundo circundante.

- Consideración negativa y desgraciada de la situación que vive el sujeto, tanto en aspectos objetivables como en su dimensión subjetiva: hechos, situaciones, procesos, experiencias intervinientes en el sujeto.

- Interacción entre vivencia personal y falta de valía y percepción social despreciativa y consecuente imposibilidad de desempeño de un papel valioso en la sociedad.

- Falta de participación activa y constructiva, como sujeto social y portador de proyectos en el grupo social.

- Dificultades para vivir en sociedad. Incapacidad duradera y seria de vivir adecuadamente, sintiéndose desgraciado en la realidad física, económica y cultural, reconociendo sus limitaciones.

- Pertenencia frecuente y participación en un grupo que tenga finalidades alejadas de los patrones intelectuales, afectivos, relacionales o comportamentales sin que posea alternativas constructivas en relación a la sociedad o a sí mismos.

- Ausencia frecuente de elementos materiales o inmateriales necesarios para que sea posible una participación social aceptable, sobre todo en los sujetos que son objeto de las medidas de control social: marginación económica, social, cultural, escolar, laboral.

La calidad de nuestra acción está en relación a la riqueza de las perspectivas que nos ayudan a comprender y explicar los fenómenos delante de los cuales nos encontramos, también en relación a la calidad de nuestra concepción de la acción educativa, así como de diversas experiencias personales y grupales en las que se ha visto “envuelto”.

Algunos educadores solo hacen referencia a las causas, otros piensan sobre todo en las consecuencias, otros se fijan en la extrañeza de los comportamientos, y otros solo ven a los sujetos como sujetos de sus intervenciones educativas (ninguno lo abarca todo).


ALGUNAS TEORÍAS

Las teorías del aprendizaje social:

La socialización y las desviaciones respecto a la misma son fenómenos o conductas aprendidas. Entre los mecanismos de aprendizaje destacan dos:

- Los sujetos tienden a comportarse según los beneficios o perjuicios que se derivan de sus actos; se trata del refuerzo positivo o negativo.

- Mediante el aprendizaje vicario y observacional se afirma la influencia de los modelos.

La perspectiva funcionalista:

Existe una dinámica social dominante, aunque se manifiesten tendencias contrapuestas a la misma. Esta dinámica social es el marco social y cultural cambiante en que se ubican los sujetos o grupos. La manera de situarse ante esta dinámica puede ser considerada funcional (si se asumen las normas y roles estándares) o disfuncional (rechazándolas). En la práctica es mucho más difícil determinar si una conducta es funcional o disfuncional.

La perspectiva interpretativa:

Da mucha importancia a la interacción, las reacciones sociales, los significados construidos y emitidos, las etiquetaciones, etc. Los mecanismos que actúan en la explicación de las conductas inadaptadas son:

· La reacción social y la significación: pueden desencadenar mecanismos de patologización.

· Explicaciones y atribuciones: mediante la explicación se quiere hacer tangible un acto, suceso, situación, etc. El sujeto aborda su entorno con una serie de hipótesis que incitan la búsqueda de explicaciones (lógica).

· La reacción social y los procesos de definición de la conducta: comprender las prácticas, discursos, rutinas, los métodos que utilizan las personas exige una mirada atenta a todos los que participan en la construcción social de la inadaptación. (Lo que piensan los otros influye en lo que cada uno piensa de sí mismo).

La perspectiva social: “la sociedad es la culpable de los fenómenos de adaptación”.

La inadaptación es un fenómeno social y no se puede deslindar de los procesos y momentos históricos, de las ideologías existentes y de los dispositivos sociales y legales que se han construido para gestionar tales fenómenos.



La lectura de este capítulo he de reconocer que no me ha supuesto grandes revelaciones ni me ha enseñado muchas cosas nuevas que no supiera. Lo que sí es verdad es que quizás me ha dejado más claro el proceso de adaptación-inadaptación y cómo una persona varía de uno a otro por distintos hechos que le suceden en la vida.

Lo que he aprendido con esta lectura y quizás lo que creo que más me va a servir de ella en un futuro es el haber aprendido a no cerrarme en banda, a no adoptar por universalmente válida una conducta, una teoría, un proceso y estandarizarlo y generalizarlo a la población en general.

No debemos olvidar que las causas de un problema son tantas como quiera el individuo, y no podemos centrarnos en una sola, sino que debemos tenerlas todas en consideración e intervenir globalmente.

Como ya he dicho en otras ocasiones, la práctica es la mejor forma de comprobar la teoría e ir encajándolas de tal modo que al final decidamos nosotros qué es lo mejor para cada situación, ya que desde mi punto de vista, sólo desde la práctica se puede dar la verdadera y eficiente intervención.

miércoles, 12 de enero de 2011

¿Qué significa intervenir educativamente en desadaptación social?

SÍNTESIS Y VALORACIÓN PERSONAL DEL CAPÍTULO DE PONCE Y GUASCH. LA DESADAPTACIÓN SOCIAL.

Este capítulo de Montserrat Guasch y Carmen Ponce comienza tratando una serie de conceptos importantes de diferenciar entre sí, como son los términos de inadaptación social (entendida como un desequilibrio en la comunicación-relación entre el individuo y la sociedad), desadaptación social (cuando hablamos de una relación individuo-medio con dificultades recíprocas de adaptación y acomodación), marginación social (situación del individuo o del grupo respecto a la sociedad), y persona desadaptada (aquella cuya manera de ser o estilo de vida no se corresponde con lo “socialmente aceptado”).

En todas estas definiciones, el subjetivismo está presente, pues en ciencias sociales, todo conocimiento se presta mucho a la subjetividad y al propio punto de vista del autor, que consciente o inconscientemente tiende a manifestar sus opiniones y su forma de pensar en temas bastante controvertidos socialmente.

Siguiendo a Ayerbe (1995), estas autoras delimitan la desadaptación social utilizando unos referentes como criterios para definir los conceptos de adaptación y desadaptación social que son:

Referente normativo: la persona inadaptada es aquella cuyo comportamiento y estilo de vida no encaja con lo “socialmente aceptado”.

La limitación de este referente es que variará según las “modas” presentes en la sociedad, y personalmente, tal y como va nuestro ritmo de vida y las exigencias a veces nada correctas que la sociedad nos impone, no creo que sea la forma más adecuada para analizar la desadaptación social, ni la forma de guiar a una persona hacia la inclusión.

Referente aptitudinal: este referente, habla de los desadaptados como aquellas personas cuyo déficit de salud, de inteligencia o trastorno en la afectividad, no le hace capaz de insertarse sin ayuda en el medio donde tiene que vivir.

Ni que decir tiene que este referente daría para muchas críticas, y que nada más leerlo salta a la vista lo absurdo que es decir que una persona está desadaptada porque no puede insertarse por sí sola en la sociedad debido a sus problemas de salud o inteligencia. Gracias a Dios, las personas somos humanas y tenemos sentimientos además de racionalidad y contamos con una red de apoyo social fuerte que evitan que caigamos en esa supuesta desadaptación por tener un problema mental.

Referente cultural: conflicto entre cultura mayoritaria y minoritaria. Posicionamiento ante cultura dominante.

Referente interactivo: el sujeto es el objeto activo del proceso y es la percepción que él tiene de los acontecimientos lo que determina sus futuras percepciones, elecciones y decisiones.

Bajo mi punto de vista, la combinación de estos dos últimos referentes es la más adecuada, aunque seguiría estando incompleta. La cultura, los grupos étnicos y sociales dan seguridad y apoyo, pero pueden convertirse en desadaptados por las exigencias tan diferentes a las del resto de la sociedad que en ellos se les exige a sus miembros (skin heads, bandas callejeras, tribus urbanas, colectivo gitano, etc.), y hay que tener cuidado con esto. Aquí entra el referente interactivo, pues bien es cierto que cada persona es un mundo y VE un mundo, y según sea esa percepción se tomarán unas decisiones y otras. Este referente tampoco se puede tomar como un conocimiento indiscutible y universal, pues hay veces en las que una persona necesita ayuda para poder conocer las opciones a las que puede acceder y necesita de alguien que le guíe hacia la integración social (teniendo siempre en cuenta sus peculiaridades y sin querer anularlas).

El texto de Guasch y Ponce continua hablando de la socialización primaria, secundaria y terciaria, aspectos que ya comenté en una entrada pasada y sería algo absurdo volver a repetir estos conceptos y mi opinión al respecto. Igualmente, creo que detenerme en las teorías clásicas de la inadaptación sería algo poco productivo, pues aunque es necesario conocer de donde venimos para no cometer errores pasados, creo que más adelante, aportaré mi opinión a este respecto, además de sintetizar las ideas de Guasch y Ponce que también se posicionan sobre la conveniencia o no de tomar estas teorías sobre la inadaptación como válidas y universales.


Modelos de intervención:

De este apartado, sí que es interesante destacar las teorías explicativas de las formas de intervención que se han llevado a cabo hasta ahora.

La teoría sociológica, destinada a la comunidad, la familia y el grupo de iguales, se basa en el modelo de bienestar social y de desarrollo, cuya finalidad en la intervención ha sido compensar y prevenir, pero no ha tratado la intervención una vez que los problemas ya existían.

La teoría centrada en el individuo y en su personalidad, y racionalidad limitada, caen en ese error que anteriormente comentaba, de querer hacer científico algo que no lo es, y de querer generalizar patrones de conductas obviando toda la especificidad del individuo. Esta forma de intervención se basaba en el castigo como forma de reeducación algo que si bien funciona en un laboratorio con conejillos de indias para que no vuelva a cometer “x” acción, no siempre lo hace con los seres humanos, que además de instintos tienen pensamientos.

La teoría de la reacción social se basaba en el “prevenir” interviniendo tanto con el individuo como con el sistema, y la teoría del aprendizaje social en la reeducación del individuo.

Bajo mi punto de vista la postura ecléctica, por ser la “típica” que todo lo abarca es la más correcta, pues opta por la intervención tanto con el individuo como con la familia y el entorno relacional, basándose en la reeducación y el algo novedoso, la responsabilización, aunque sigue teniendo algunas lagunas al querer hacer de la especificidad algo general, igual que las otras.

Por otro lado, a la hora de planificar el tratamiento con una población “x” en riesgo social, Guasch y Ponce nos presentan diferentes enfoques teóricos a tener en cuenta:

Enfoque socio-ambientalista: los factores ambientales y los programas de intervención se centran en cambios ambientales, recursos para las familias conflictivas y aproximaciones comunitarias que apoyan el funcionamiento de la familia.

Enfoque conductista y de aprendizaje: la situación de riesgo es el resultado de los déficits educativos y del desconocimiento de los padres de cómo ejercer adecuadamente el rol parental y responder a las necesidades del niño. En el tratamiento, la atención se centra en modificar conductas negativas de los padres.

Enfoque psico-dinámico: los programas de tratamiento consisten en la exploración de sentimientos y experiencias pasadas. La conducta es vista como algo sintomático, y la intervención se dirige a las causas subyacentes de estos síntomas más que a las propias conductas.

Enfoque sistemático: se parte de la premisa de que el individuo con problemas forma parte de una red de relaciones o de un sistema familiar, con lo cual es preciso actuar sobre el sistema para cambiar al individuo.

Como anteriormente he comentado, no creo que hacer una separación tan drástica, ni enfocar el problema desde un campo tan específico sea la solución a la desadaptación e inadaptación, pues no creo que sea justo decir que la culpa es enteramente de los padres, o de las características psicológicas de la persona, o del sistema, sino que es un todo; es un círculo vicioso en el que entran en juego todos estos factores y hacen que una persona se convierta en desadaptada o incluso en una excluida de la sociedad.


Nuevas formas y modelos de intervención en inadaptación social

Este apartado es, bajo mi punto de vista, el más interesante de toda la lectura, pues es la primera vez que leo algo que no solo me diga qué problemas hay, cuales son los motivos, qué cosas de las que se han hecho no han funcionado, etc. es decir, es el primer texto que leo y no me da una visión pesimista y negativa de “lo que nos espera en un futuro” sino que te dice algo más; te la una opción, una salida, una forma alternativa de hacer frente a esos problemas y otra opción de intervención. Son pautas claras, simples y sencillas pero que si se ponen en marcha pueden suponer una mejora significativa en la intervención, con el fin de seguir intentando insertar socialmente a los individuos excluidos y marginados socialmente.

En este punto, Guasch y Ponce aseguran que “todas las intervenciones y acciones que se habían estado emprendiendo hasta el momento con la finalidad de prevenir o paliar el problema de la desadaptación no estaban dando los resultados que se esperaban. Todo ello generó un gran pesimismo y desconfianza hacia cualquier tipo de intervención que sirvió como detonante de la acción investigadora que no se resignaba a tan negativos planteamientos. Ross y Fabiano se dieron cuenta de que había intervenciones que sí funcionaban y obtenían resultados satisfactorios. Lo que había de diferente entre unos y otros, era la conceptualización del desadaptado o de la conducta desadaptada en la que dichos programas se basaban”.

El factor clave está en comprender cómo se pasa de esas causas iniciales a la situación problemática actual que es la que se ha de cambiar mediante la acción, es decir, hay que comprender el proceso. No lograremos la rehabilitación del desadaptado si no actuamos sobre las causas intermedias que están manteniendo la problemática.

Ross y Fabiano señalaron que las claves del éxito no están únicamente en el contenido de los mismo, sino también en como se abordan estos contenidos, en quien los aborda, en la dinámica relacional que se establece, y en no olvidar la atención a la situación social del sujeto problemático.

Los nuevos modelos de intervención se materializan en dos programas diferenciados que actúan simultánea y coordinadamente: un programa de aplicación intensiva cuyo núcleo de incidencia son las habilidades cognitivas para la resolución de problemas interpersonales y otro programa de aplicación extensiva en el que se atiende a la situación social del individuo.

Aquí acaba mi reflexión acerca de este capítulo, y siendo sincera, tengo que reconocer que he tardado tanto en meterme con el porque me ha costado mucho meterme y concentrarme ante un capítulo tan excesivamente largo y teórico. Sin embargo, el final del mismo me ha gustado muchísimo, por la otra visión de la intervención que las autoras dan, una visión de cambio, de posibilidades abiertas y de iniciativas reales y prácticas que pueden ser llevadas a cabo al margen de toda esa “historia de la intervención”. Creo que es una herramienta útil para tener bajo la manga y echarle un vistazo de vez en cuando, cuando las posibilidades se reduzcan y estemos algo “atascados” en nuestro desempeño profesional.